sábado, 3 de noviembre de 2012

MURIÓ MI PERRO, LA CULPA ES DE USTEDES


Yo asumo la responsabilidad pero la culpa es de otro

 
"Una sociedad se juzga por la forma como trata a sus animales"
Mahatma Gandhi

 
La semana pasada me vi obligado a llevar a mi perro para que lo sacrifiquen. Buzz (en homenaje al entrañable personaje de Toy Story) era su nombre. Era chusco, producto de un cruce entre pastor alemán y colie, pero parecía un lobo peludo y grande. De personalidad difícil era, de joven, muy inquieto, bravo podríamos decir (aunque algunos conocedores dicen que su bravura más bien revelaba más miedos que furias). Ya con 11 años a cuestas le sobrevino una enfermedad muy resistente, una infección al oído que desde hace meses se volvió recurrente y que por más cirugías y tratamientos que llevó, no se superó. Últimamente sufría mucho y sus heridas no cerraban. En tales condiciones, los médicos me recomendaron dormirlo para que descansara en paz.

 
De adolescente tuve un perro similar, Zeppelin (cuyo nombre responde a mi homenaje para con los míticos músicos británicos de aquella banda legendaria), y con él también, por problemas de salud, se dio la misma situación (enfermó del corazón) y tuve que sacrificarlo. En aquella oportunidad, me dolió tanto que decidí no volver a tener una mascota, pero resulta que al nacer mis hijos y observar el temor que les causaban los animales, un amigo me recomendó que tuvieran un cachorro que creciera con ellos para superar tal rechazo. Y efectivamente, Buzz cumplió su misión. Mis dos hijos superaron la fobia y crecieron enriquecidos con el amor hacia el animalito, sentimiento invalorable que se hizo extensivo hacia la especie y por qué no decirlo, hacia todo ser vivo.

 
Pero con el tiempo, "la vida pasa mientras hacemos otras cosas" como dice John Lennon, y todos somos ganados por los quehaceres y los proyectos, los que a veces, terminan alejándonos de lo importante. Lo cierto es que poco a poco, fui descuidando al amigo, y mis hijos, ganados por sus intereses gregarios, también dejaron de ponerle atención. Ya no había quien juegue con él, quién lo saque a pasear, quien se preocupe por su aseo o su alimentación. Acostumbrados a su bravura (para con los extraños, porque para nosotros todo era cariño), ya ni siquiera llamaban la atención sus ladridos, los que cada vez se hacían más cansinos y débiles.

 
Algunos días antes del desenlace tuve un incidente con mi hijo mayor, quien me reclamaba traerlo de la clínica veterinaria para que lo pueda ver por última vez. Intenté hacerle ver que eso complicaría la situación pero su sentimiento de impotencia cegó su razón y en el afán quizá de exorcizar sus propias culpas me proponía... "ahora sí papá, ahora sí yo le voy a dedicar más tiempo, ahora sí me voy a encargar, yo asumiré la responsabilidad!!!". Tuve que ponerme fuerte y luego de reiterarle las razones, impuse mi decisión. Creo que hice bien, y creo que si ahora está molesto conmigo, con el tiempo, aceptará que fue lo mejor para nuestro Buzz y para todos.

 
Pero esta situación, como es mi hábito, disculparán ustedes, me llevó a reflexionar sobre lo que significa ASUMIR UNA RESPONSABILIDAD.

 
Luego de los luctuosos sucesos acaecidos en el mercado mayorista de La Parada donde lamentablemente murieron cuatro personas, otras muchas quedaron heridas, con más de cien detenidos y con incalculables pérdidas materiales para tantas familias de comerciantes, la percepción generalizada es que las cosas se hicieron mal. Pero en un hecho sin precedentes, desde la semana pasada TODAS LAS AUTORIDADES directamente vinculadas con el hecho han salido a los medios a proclamar... "¡YO ASUMO LA RESPONSABILIDAD!!". La alcaldesa de Lima primero junto con su Director de Seguridad Ciudadana; luego el Ministro del Interior, y hasta el Director General de la Policía, todos se han presentado ante los medios y han proclamado que reconocen su responsabilidad. Pero entonces, nos preguntamos ¿eso qué significa?. Cuando cualquier persona rompe un vidrio y reconoce su culpa, pues está claro que tiene que asumir el costo ¿no es verdad?. Lo rompes, lo pagas, reza el dicho.

 
Desde el punto de vista estrictamente jurídico el concepto culpa difiere del dolo en que este último supone una acción consciente e intencionada para la acción ilícita; mientras que en el caso del delito culposo, queda claro que no ha habido intención de perjuicio, aunque para el caso se evidencia imprudencia y negligencia; impericia en la profesión u oficio; falta de respeto a los reglamentos o normas preventivas. En tal virtud, aunque la sanción que recae sobre el dolo es, obviamente, mayor que la que se deriva de la culpa, en ambos casos corresponde una pena, un costo, que se debe pagar luego de determinarse el grado de responsabilidad.

 
Si por lo demás, el señalado como presunto autor, se declara RESPONSABLE, entonces "a confesión de parte, relevo de pruebas", por economía procesal, dicho autor debe ser sancionado, en el acto, por la sociedad. Si como la investigación fiscal determinará el grado de responsabilidad para la aplicación de las penas, desde el punto de vista POLÍTICO, por una mínima noción de coherencia, estas autoridades tienen que renunciar, alejarse del cargo, no solamente por decoro, sino justamente para no entorpecer el debido proceso.

 
Pero ahora nos encontramos en una coyuntura incierta (vemos que la pita se está rompiendo por el lado más débil) y... ¡se castiga a los policías subalternos! ¿¡!?. ¡Insólito!... ¿habrá que esperar qué dice Nadine????, ¿o es que habrá que esperar la previsible huelga policial???

 
Así, ante tal circunstancia, ya desde nuestra labor de educadores, también habrá que revisar el concepto de RESPONSABILIDAD que tratamos de inculcar a nuestros hijos, a nuestros alumnos, para no caer en nuevas contradicciones que tengan un alto costo ético cuando tengan que asumir responsabilidades de gestión o de cualquier tipo.

 
Pero volviendo a mis responsabilidades, finalmente aquí mis colegas y amigos de la Facultad de Veterinaria de la universidad me ayudaron a resolver la situación con mi mascota y el martes último me despedí de mi querido amigo Buzz, anhelando que su viaje a la eternidad lo lleve a un nuevo mundo, más coherente y justo que el que le pudimos brindar aquí y, eventualmente, junto a Zeppelin, me esperen a que llegue para integrarme a su manada.

 
Buen viaje amigo del alma.



Fito

No hay comentarios:

Publicar un comentario